sábado, junio 10, 2006

Condúceme...

Condúceme, dulce luz,
en medio de las tinieblas:
te lo ruego, condúceme.
La noche es oscura,
y estoy muy lejos del hogar:
te lo ruego, condúceme.
Protege mi camino;
no te pido grandes horizontes;
me conformo con la sencillez de cada paso (...)

Durante tanto tiempo me ha bendecido tu fuerza
que, estoy seguro,
me conducirá por los páramos y marismas,
montañas y torrentes, hasta el fin de mis días.
Y mañana sonreirá, tu rostro Señor,
amado desde hace tiempo, y que nunca pude ver.

Card. NEWMAN

1 comentario:

aletheia dijo...

Cris, te he leído. Me he paseado muy gustosamente por tus letras. Éste es un sitio de paz. De calma y sosiego aún dentro de los momentos de debilidad. De esos momentos que a veces consiguen que la mirada se nuble y el camino se torne borroso... pero el camino está ahí, sigue ahí, sólo tenemos que aclarar nuestra vista y seguirlo...

Un beso!